Agosto 8

Astillame los pasos.
Rómpeme la verdad con tu susurro histérico.
Recuerdame mi mayor secreto.
Negros paños sobre mi espera.
Negras flores se transparentan.
Yo comprendo lo que tú no.
Simbiosis delirante en mis dedos flacos.
Me colé por tu útero
como entre las grietas del infierno,
caí de rodillas.
¿Sabes?
La depresión de octubre
se huele por mi ventana,
abre tu boca como mi ventana
y tirame la leche en la cara,
madre
Me clavé la corona de espinas
para redimir mis pecados,
cuerpo,
sangre,
alma y pies descalzos,
no quise que el silencio
se me coagulara en la garganta,
santifiqué mis llagas.
Estas manos cubiertas de sangre
besan mejor,
soy la hermana menor del fracaso,
sobreescribí tus líneas
… me sostengo las vísceras yo sola
y eso me hace sonreír.
¿Sabes?
yo sola me cosí este vestido,
cansada,
cansada de dios,
cansada del aborto que es mi corazón
en tu plato.
Me enamoré de mi lengua de sol,
empapada y desnuda,
asesina del moho
que escala los edificios.
Soy el último viento
que osó trizar tus cristales,
perdón,
no sé de ocultar los clavos en los ojos,
me grito hasta la última risa,
contraigo los pulmones.
Ya no quiero llorar mi nombre
como la más fatal de las ironías,
mirame,
mirame desfallecer ante mi propia sombra
y no, no ¡no!
me lanzo la primera piedra
para irme tranquila

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