Del cielo al infierno (2003)

Por Síndromedelpájaropintado (en construcción)

Respirando tus silencios, amanece

la oscuridad se adhiere a las paredes, interrumpida a ratos
por verdosos clamores

Yo creería que hablo de algo blando y liso,
un ente superficial,
un símbolo devorador,
el marco de la sentencia de las horas…

****

¿Cuál es tu nombre?
ahora ya nadie lo recuerda,
las barricadas de tus ojos se han apagado por completo,
el viento sopla y lo desvanece todo

La noche cayó de golpe sobre los techos de Santiago,
las madres se han ido a dormir
bajo la mirada triste de sus hijos ancianos

Pudiste caminar conmigo entre el frío,
maldecir el tiempo, los rostros,
tu voz cansada a la luz de los triunfos ajenos

Las huellas que dejaste en el asfalto
fueron barridas por brisas de miseria,
lo que entre mis manos estampaste
es un recuerdo que cae como lágrimas,
espera un segundo más
y te harás parte del olvido

Ya todos regresan a casa, tiritando,
con un vago recuerdo de lo que es vivir,
de lo que fue tu grito de angustia

Ya todos regresan a casa
dispuestos a decir adiós

****

Esperando que la verdad sea desenterrada por los símbolos,
sigo observando a través del silencio…

La noche relampaguea sobre mi ceremonia de tímida figura,
el hielo avanza, resaltando siluetas,
es quien intenta comunicar
los polos de la muerte,
unir los dedos del gran árbol incestuoso

¿Es piel, espejo o aroma de cabellos jóvenes
lo que salta en los tejados?
¿son tus hombros que no conozco,
tus labios o tu sed?

Entiendo cual es mi misión,
un paso desgarrador sobre suelo ceniciento,
un rasguño que desangre los cielos,
silencio solemne sobre los cráneos de la ciudad,
ahora hojeo un libro bajo mi carne
¿qué hay en tu mirar, en tu cuerpo pequeño,
que atrae mi afán vampírico?

Hay pilares que se entrelazan y forman rostros alumínicos,
veo imágenes que traslucen esferas,

… es el momento de gritar,
traducir,
morir

****

¿Quién diría que iba a hallar entre mis sueños la locura?
Me ubiqué en una alta planicie a la sombra de un sauce,
abajo yacía un basto mar dorado,
al poeta grité:
“¿Quien buscaría en tus lamentos el beso del cansancio,
quién haría de tu muerte otro número esotérico?
El que joven suicida fuere, dejaría su huella en el cemento;

se erigió la sombra de Rimbaud en mi pupila,
simplemente un secreto mal confiado,
el salto de la liebre que huyó del diluvio,
la última plegaria

Un pastizal donde hallar derrames de pensamiento,
el lugar ideal para la danza de invocaciones;
todos los sufrientes muertos se levantarán
para albergarse entre las manos de sus iguales en la tierra

Seré el barco que navegue por las aguas de la furia,
el rostro destrás de una máscara sonriente,
el demonio anciano que la carreta de un dios irónico
arrastra

Que se haga la luz no vale la pena,
el candil de la embriaguez guiará nuestra marcha
entre el manto lívido del día que comienza
y dejará ver que entre la risa,
la fiebre del suicida dejó en primer plano
la lluvia y el vino

****

Querido hermano,
te conocí en el alba de un pueblo solitario,
una casa abrió sus puertas al invierno
y sobre el prado nos recostamos, helados y vacíos

Del estrecho mar de tus brazos
recogí grandes peces grises,
fue una realidad demasiado ácida para mi sangre débil

Muchos han explorado ya vastos mundos,
yo solo, por ejemplo,
he retirado terciopelos ambiguos desde guías turísticas

¡Tristeza! de niño eres la sombra,
el viento quiebra tus cabellos congelados
y en este camino,
mi corazón humea constantemente

Dulce voz, violento paraíso de ira
¡hermano de hambre y mentira!
mendigo de pan irresistible,

asesino por ley

Al despertar
habremos abrazado nuestro pacto anónimo

****

Cielo de cristal, monstruoso,
persistente comedia de líneas agotadoras,
rugido sórdido,
una pareja que se aparta y sonríe y fallece

Zumban tus flores y tus conversaciones,
enjambre de infierno y de hojas,
espero la hora tibia y frágil
de tu somnolencia


Yo tengo fe en el veneno,
el hielo y la risa,
el vómito de repugnancia,
los ojos húmedos y tiernos

Quisiera abrasar el metal de labios rojos,
frescos,
rodar sobre las heridas y que rían en su silencio,
un minuto de roce sabio y dulce


En efecto, yo deseo melodiosamente
el agua de un atardecer mojado,
un sueño con derecho y fuerza,
simplemente, un corto puente
allí abajo

****

Vuelvo a llamar
y ¡oh, guerra!
humareda negra y suelo vinoso,
papel tapiz de rostros y muertos,
extraños acontecimientos,
gritos absurdos,
los colosos nos expulsan del sitio que una vez pareció seguro

Un niño acerca los ojos a un vidrio trizado,
su boca se vuelve oscura,
un ardor de cielo le quema la voz
¡adelante y contra el pecho!

Podría aconsejarles,
pero mi discurso es tan solo un pesado monosílabo,
tengo la magia negra del pequeño burgués,
vagas hazañas y miseria joven

¿De dónde extraigo estas gargantas de fuego?
Una flor me ha confesado sus prisiones,
le he prometido sepultar el recuerdo de las horas de plata,
le he prometido un horroroso romance

Voy contra la puerta,
ancha y llena de clavos oxidados, verdores de sol,
me apodero del último silencio,
el horno de este feliz pandemonium

****

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