Estanque

Los ojos como frutas pegoteadas, melosas, amargas; a la hora de mi deshora, cosiendo los hilitos de mi costillas por donde dejé escapar una mano hacia tu sombra.
Querida, la sangre que arrastras nos ha podrido los besos, somos perros con tiña, niñas decaídas
Déjame el abandono suelto, sueltame por completo…
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