En el borde de la tarde

Y te fuiste corriendo entre mis dedos como en un deja vu. Otra vez la ciudad en llamas, las historias sin contar devolviéndose por mi garganta. Quizás en unas horas repase los dedos sobre el cristal que dejaron tus zapatos. Tiritando en el bosque donde valió la pena dejarlo todo.

¿Y qué más? Abrazaré por siempre las letras que dejé sobre ti, como el recuerdo mudo de que me dolió decirte adiós. La urgencia cabizbaja de rozar tu espalda.

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