Agosto 15

Ceso de gritar perpetua transparencia. Mis dedos ya se dislocaron en tallos traslúcidos, palabras, ruidos. Los camino como una escalera hacia el fondo de mí misma.

Sí, tuve un sueño y en él amanecí en el mar como una gran hemorragia. Paños, paños, pañitos de silencio, empapados ¿por qué me dejé asesinar por la mano del espejo?

Cae la música: es demasiado difícil saber en qué momento los dientecitos que bailaban se convierten en balas.

Yo,
yo me dejo caer,
yo me dejo quedar,
me dejo parir esta puta condescendencia.

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