Inmanencia

¿Y para qué soñar otra vez los mismos sueños? Las llaves que cristalizaban los respiros se han roto. Querida, amarras tus zapatos con errores mientras me escabullo. Lo que existía ha dejado de nacer entre mis manos, así como tu cuerpo ya no se me anuda en la memoria.

Cuando hablé dije: yo. Cuando morí se me escaparon tus reflejos. Ahora vendrás a cantarme con los labios como flores… ¿y qué? La gravedad nos ha arrojado a lo profundo. Tu voz llorosa me llevó a lo profundo. Estoy perdida de tus ojos. Perdida y sin querer encontrarme.

Valdrá más que recojas la sangre y juntemos la tierra, cernir sobre ella un ataúd gigante con nuestros cadáveres dentro.

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