Diciembre 13

Y en la oscuridad me habló el escalofrío de mi espalda, gritaba que puñales clavaban, que cien mil clavos nocturnos le masticaban el alma, que trituraban… y ahora cruje, cruje y cruje, como el resonar de dientes apretados, como el roce de llaves para puertas que no se abren

Y para puertas que no se abren caminan las flores abrazadas a mi cuerpo, a contarle a las paredes que te vieron volar

Trago saliva para dar este grito, golpear la mesa con el puño cansado y delirando, escupir al suelo un cuajo de sangre y pisarlo

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