Marzo 12

Se me pasó la hora contando las razones que tengo para quemarlo todo de una vez y para siempre, quebré otra copa rebosante de sangre, quebré otra aguja de tanto masticarte reloj de mierda. Oh, niña ávida de lectura, relee tu silencio otra vez frente a los roñosos oídos del loquero, muelas que se pasean de un lado a otro con la lengua cual si fueran un caramelo de nuestros años felices

Aj, gris calamidad, no querer oír, ver ni decir nada, lamer los restos de paz anclados en mi ventana hacia otro mundo, porque el olvido ya no vale $500, porque mis costras son del barro donde he caído, porque miro en tus ojos y me da una pena tremenda, porque me miro y me da una pena tremenda…

¿Y cuándo fue la última vez que te regalé una flor? Ah, ni yo lo sé. El librito de cuentos se lo ha comido el diablo, yo me quedo con mis dibujos desparramados y un nudo como un tumor de tristeza

Compañera, no hay diagnósticos humanos y esta enfermedad me aterra…


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