Lejanías
Solo esperar a que el reloj de suficientes vueltas
como para marearme,
ya sé que no vendrás,
recojo el pañuelo que flotaba en mares,
mejor será ponerme a tejer lámparas
para este invierno
Sí, que el rostro en el espejo
a veces se espanta,
tan adentro y tan afuera se esconden las cicatrices,
lirismo puro diluído en horas que chocan contra las rocas…
El “ya no vendrás” resuena
como llanto de televisiones sin señal,
le oculto mis clavos a la noche
para que no me cuelgue como a un cuadro
Señorita,
te agito mi mano desde el andén,
los profetas de nuestros mañanas han muerto
y yo también…