Contra la pared

Delirios de mis poemas muertos. Hojitas sanguinolentas, mecidas por el viento. La que vive en mí se escapa como en persecución enajenada. Lejos, lejos, pies cansados entre los rieles, ojos cansados de ver recuerdos, ojos cansados del punzante creer. Así sin más se va el sueño eterno, a dormirse bajo la sombra de grises edificios. Así no más me quedo yo, las manos atadas con lazos azules, esperando… esperando que el mar me trague. Muelle mohoso, trampolín a mi fin de una vez por todas. ¡De una vez por todas! Morir o reírme…

Una respuesta para “Contra la pared”

  1. escribir… un placer que se unde en la agonía del papel en blanco.
    por qué los gustos duelen al intentar conseguirlos??

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