Azular
Como quitarle al árbol de dios su fruto prohibido. Así de fácil, así de exquisito. Así se teje la magia de hundirse en el olvido, cerrar las puertas y no queden más que ventanas.
Toca la madera de mis latidos una vez más, cierra el círculo, anestesia, silencia. Dame el último grito de la locura, ese que espanta, ese que rocía cloro sobre las pupilas.
Teje lirios en mis brazos para que ya jamás necesite buscarlos en otro sitio, para que tus labios no vuelvan a ser besados por los míos.
Dame el olvido servido en copas de cristal, en sangre que ya no guarde trazas de nadie. Bombas nocturnas asesinas de nostalgias, silenciadores del llanto, el coma más profundo ¡árboles en llamas por siempre!
Porque por siempre voy a quedarme con esta mueca, la piel escrita por tu mano muerta…
