Abril 24. Situación en sangre
Un golpe retorcido de vidrios, cables, sales de todos los males del mundo. Ayer sonreía plácida recostada en la orilla de un sueño donde no cabían tragedias. Amén por cada tropiezo y desengaño, tomar la mano de la tranquilidad fue como querer contar las perlas del diablo, hacerle un nudo a tu cabello y que las flores no se volasen con las horas.
Aspiro el humo y me río de mis ganas de cortar las alas a los latidos de ese animal en mi pecho, quizás tú ya no me abraces, pero en las bancas de los parques siempre hay sitio para las nadie. Siempre cabe más locura a la locura, al abismo negro, incendio de la razón, me caliento las manos esperando un bombardeo.
Mis anhelos puedo resumírtelos en un cuento con final feliz, porque me cansan las paredes con gritos que sobresalen, mis palabras me hastían, los adjetivos mil y un veces usados, verbos de sangre y muerte, latas de fluido resentido que rayan malos recuerdos.
¿Por qué no decir basta? Lee mis labios y dime: basta.
