Diciembre 14. Disolvente
Suficiente disolvente como para borrarte los colores de la cara, se chorree la pintura amarga de sonrisas fabricadas y al final… yo me trago un trozo del espejo que rompiste para no verme más. De un empujón me pongo de pie y quedo otra vez con la mirada perdida y pensando – qué ridicules – Como cuando decías que sostuviera mis pies con grandes anclas a la tierra – Y yo que no quiero tierra…
Entonces no imaginé el peso en mis labios al hablar ciertas palabras que son como conjuros.. Ahora sonríe la luna segura de su suerte y de mi suerte, y segura de que en esta isla ya la fauna se extingue y se cuida de no acercarse a los demás… ¿Y qué quieres que te cuente realmente? ¿que decidí prenderle fuego a la ciudad, que decidí quemarme para no contestar, que la noche aún me duele como antes?
Abril 14, 2008 a 3:08 pm
Enhorabuena por el post y la fuerza de tus palabras.
Me despido con las palabras del subtítulo de tu blog “Dios nos libre de su paraíso”.