Marzo 18 p.m.
Recorrer la ciudad como a un laberinto en llamas, micro incendiaria, lápiz suicida, rezarle a lo más interno de mi ser para encontrar una salida en este día
Niña mía, el invierno llegó demasiado pronto, como cinco cuchilladas en el estómago, navajazo en el cuello, como un callejón desbordante de basura de siglos y me deshago en estrategias, pero mi mente no tiene lógica porque ella de mí escapa
Atrápame en esta caída si puedes, sino dejame volar directo al fondo empapada en fiebre
Drama, llanto infantil, mi temblor de labios más sincero, en tus palabras cenicero que revienta, como vasos quebrados en el espiral de mis pesadillas, blanco y negro, blanco y negro, me subo a la cruz atada del cuello y luego me descuelgo
¿Celos? eso va para una amistad nuclear y radiactiva. Yo por mi parte aspiro a aspirarme todas las flores de tu cuello, como cocainomana en celo; si nos gusta tanto la palabra prefiero verla por ese lado primero
Aj, tabaco y alcohol, volví a llenarme entera con el humo de la frustración. Dame locura prensada, procesada, macerada en el licor de tus besos, mi droga favorita como un balazo directo en los huesos
Y sangra, traeme una ambulancia que le estoy echando cloro a mi vida, como los pantalones rotos que me cubren de las miradas lascivas. estirame el cuello como a una gallina, para salir corriendo hasta el final de mis días y estrellarme, sí, quiero estrellarme contra una pared rayada de odio y delirios infernales
Dame una flor y cierrame la puerta en la cara para volver a saludarte