Marzo 13
Podría pasarme tarde enteras cantandote al oído los delirios canívales de mi alma, presionando hasta el fondo tus tímpanos con notas disonantes que bajan como aluvión desde el magma mismo de mi rabia.
¿Quisiste quitarme el paraíso? pues dejame decirte que no has impedido que mi vagina disfrute los vapores de una hembra animal ¿te da asco oírlo? entonces dejame decirte una vez más que no me lo has impedido
Aburrimiento, escupitajo; como un charco de pus frente a un acto solemne: así me siento; como una espina clavada, hija no deseada de dios, aborto en conserva. Escuchame bien, voy a rajar tu paño blanco de arriba a abajo , a mancharlo de sangre y flujo, transpirarlo hasta que te duela, reirme hasta que te duela y sea mi risa como un pedazo de vidrio molido en encias con gingivitis.
Demasiadas lecciones de comportamiento me han hecho entender que es mejor un escupo a agachar la cabeza, un grumo de sangre aplastado en un cuaderno a pisar mi sombra frente a un siquiatrico, sí, el asco es mío y solo yo de ahi puedo sacar algo
Me divierto más follando que carretiando, secando mis penas al viento de un nuboso invierno que calando hondo al compás del fuego ¿y qué? si estoy más perdida que los gusanos que ahora buscan mi cadáver en el cementerio, si me he caído de cara sobre mis lamentos profundos, que reviento, lamo y hundo mi lengua en las heridas de mis manos, no es gran cosa tu Jesucristo al lado de mi cuerpo clavetiado