Marzo 12, 4:25 a.m.
Cuatro veinticinco am, el infierno es del color de mis labios
Cuatro veintiocho, soy todo mocos en mi trono-ataúd. Mi mente es como mi encorvada y accidentada espalda
Cuatro y media, sí, estoy cansada de contarme las horas, de cortarme a trozos, las milicias de la muerte aguardan a que abandone mi labor de profeta. Otra vez mi amor en dos, mi amor en aguas negras, voy a guardar lo que queda en una caja de fósforos y enterrarla en el fondo del mar… yo sé que te gusta el mar